El 26 de enero de 1847 el diario “El Español” publicaba la siguiente nota:

nuevo ribal macallisterUn nuevo y terrible rival que ha llegado a esta corte, amenaza destruir el prestigio de que goza en el teatro de la Cruz el jugador de manos Macallister.

El nuevo prestidigitador o más bien prestidigitadora es una señora llamada Benita Anguinet, venida de Lisboa (…)

Macallister era un ilusionista que fue traído al teatro de la Cruz por el mismo empresario que tiempo más tarde destruiría su reputación en España con la publicación del libro “El palacio desencantado de mister Macallister“.

Pero esta historia es sobre Benita Anguinet, de modo que continuemos con ella.

La descripción que hace Don Benito de Benita Anguinet no parece ir muy desencaminada de la realidad, según se puede comprobar en este grabado de la artista de 1871

La descripción que hace Don Benito de Benita Anguinet no parece ir muy desencaminada de la realidad, según se puede comprobar en este grabado de la artista de 1871

De esta señora incluso se habla de ella en “Los episodios nacionales” de Benito Perez Galdos, en los siguientes términos:

Pero lo que más nos encantaba y divertía era el arte maravilloso de la célebre prestidigitadora Benita Anguinet, en Variedades. Titulábase la función Los milagros de la brujería, y como yo había sido un poco brujo hallaba singular deleite en aquel espectáculo de escamoteos, sorpresas, juego de luz y tinieblas, que confundían la mentira con la realidad. Era la Anguinet una señora simpática, gorda sin menoscabo de su agilidad: encontraba yo en ella un parecido notable con Pepita Izco, heroína de mi breve idilio místico y sensual de Durango. Por esta razón eran más calurosos mis aplausos a la mágica de opulentas carnes y sortilegios diabólicos. (1)

Lo que sabemos de sus actuaciones es por la prensa de la época, en la que se describen como es el caso de la publicación “La Violeta” del año 1864:

“(…) Entre las suertes nuevas que la hemos visto ejecutar, merece especial mención el reloj mágico, que consiste en suspender de un cordón un disco de cristal con la esfera de un reloj ordinario, y debajo del disco una campana de la misma sustancia, también suspensa, pero de diferente hilo. Este aparato sencillo y sin combinación alguna con los objetos que le rodean, obedece á la voz de cualquier espectador para marcar y dar la hora que se le indica, con la particular circunstancia de que la manecilla gira en uno y otro sentido, según la voluntad del que la manda.

Después, la campana se eleva al hilo de donde pende el disco, y se la imprime movimiento de vaivén, obedeciendo también en su marcha regular y uniforme cuando se le manda que toque, bien de prisa, bien pausadamente y a compás. (…)”

museo universal 15041866 teatro

Según se contaba en la revista “Museo universal”, Anguinet se colocaba en el centro del escenario y los objetos parecían poseer un espíritu y una inteligencia propia.benita anguinet 1856Benita Anguinet nació en Burdeos en una fecha indeterminada, su padres eran franceses, pero su madrina era española, más concretamente de aragon, y fue quién el dio el nombre de Benita. Su padre también era prestidigitador, y vio las cualidades de su hija aún siendo una niña, por lo que empezó a prepararla.Debutó en Marsella, “y llamó la atención del público, no solo por su brillantes y limpieza de los juegos, sino también por lo vivo y pintoresco de su lenguaje”.Recorrió Francia, Holanda, Bélgica y Alemania, España, Portugal cosechando éxitos por donde pasaba. Cuando volvió a París construyó un teatro en la zona donde vivía la alta sociedad francesa, y los extranjeros más notables.La fama de la prestidigitadora llego al extremo de que se compusiera una polka para piano llamada “La hechicera Anguinet”.

programa anguinet 1855


Referencias

(1).- https://es.wikisource.org/wiki/Amadeo_I_:_24