No hay nada más emotivo, fascinante y a la vez encantador que ver la cara de asombro de un niño ante una sorpresa.

Aiden Davis, a los 3 años le diagnosticaron cáncer, ahora con 10 años, la enfermedad se había complicado y se encontraba en una fase terminal.

Aiden había pedido tres deseos:

1.- Una fiesta con todos sus compañeros de cuarto grado.

2.- Una fiesta de pijamas con algunos de sus mejores amigos.

3.- Poder ver a David Copperfield en su espectáculo de las Vegas.

A partir de este momento, miles de mensajes invadieron las cuentas sociales del mago, fueron tantas que ni siquiera con su “gran poder como mago” podía hacerlas desaparecer.

Copperfield tomó “cartas” en el asunto y envió una invitación a la familia de Aiden para que fueran a las Vegas y asistieran a su espectáculo.

El niño no se lo podía creer, “alucinaba” con todo lo que veía, pero especialmente con las limusinas.

Lo que ni la familia ni Aiden podían sospechar es que cuando el servicio del hotel en que se hospedaban, llamó a la puerta de su habitación, quién realmente estaba detrás de ella era el propio David Copperfield.

La invitación no era solo para el espectáculo, sino para pasar todo el día con él recorriendo la ciudad, pero no en un vehículo normal, sino en una limusina.

Aquella visita incluía poder ver la colección de objeto de magia que el mago tiene, y ser uno de los afortunados que podían contemplar la magia de David a pocos centímetros de él.

Cuando llegó la hora del espectáculo, Aiden contó con un sitio de honor, y con una actuación especial para él, en la que el mago le realiza varios juegos.

Todo esto ocurrió en febrero de 2015, lamentablemente, en julio de este mismo año, la enfermedad le gana la batalla a Aiden.

Este es el vídeo de aquella visita.