Javier Antón es un ilusionista español ganador del gran premio, junto a su hija Ana, en el XVI FISM de 1985 celebrado en Madrid, España.

En 1984 había obtenido el Gran Premio en el Congreso Nacional de España. (MagiPedia)

Recuperamos una entrevista que le realizaron para La Dama InQuieta.


 Javier Antón Viscasillas “El Silenciado de la Magia en España”
por Pablo Tejero

anton3Camino por las calles de Zaragoza, envuelto en frío y azuzado por el viento típico de aquí, el cierzo, pero voy feliz. Me siento todo un afortunado, ya que voy a entrevistarme cara a cara con un hombre único en la magia española: el único Gran Premio FISM español e hispanohablante de la historia. Efectivamente, Javier Antón, que nació en Zaragoza, el 19 de abril de 1947, obtuvo en 1984 el Gran Premio en el Congreso Nacional y en 1985 el Gran Premio FISM.

Su número ganador era original, tierno, emocionante y, sobre todo, muy mágico. Lo podemos describir del siguiente modo:

(Música de Candilejas) Se abre el telón y se observa un parque (sobre césped artificial), con una farola alumbrando, una jaula, una papelera, un árbol, y un banco donde duerme un mendigo entre periódicos. Entra en escena una niña con su gato, y que despierta al mendigo con su ajetreo. El mendigo la observa, y ve que tiene miedo de verle, así que para que deje de tenerlo empieza a rebuscar en su bolsa algo que ofrecerle. Después de tirar varios objetos al suelo, le ofrece una piruleta que la niña rehusa, y de repente el mendigo ve un raído sombrero de mago, de sus tiempos de juventud, asá que coge el sombrero, se lo pone, y decide hacerle magia a la niña, ya que la idea parece gustarle. Coge a su gato, lo introduce en una caja de madera vacía, la deposita en medio del césped, y aun gesto de su mano, la caja de desmantela ante los ojos del publico desapareciendo el gato. El mago está contento de su obra, pero la niña triste por haber desaparecido su gato, así que para alegrarla decide seguir haciendo magia.

anton4(Música de 2001 Odisea en el espacio) Se sube al banco, abre la farola, y roba un poco de luz en su mano, disminuyendo asi el caudal de luz. Se acerca al suelo y de repente se ilumina en su dedo una luz, que se va pasando con la niña, y sacando luces de la niña, y sacando luces del aire. Finalmente las deposita en su mano, y las lanza contra el cielo que hay detrás, iluminándose todo al instante de estrellas.

(Música de Candilejas) Pero la niña sigue triste, así que recoge un pañuelo del suelo, y se acerca a la jaula de las palomas, que está sobre un fino pie de metal blanco. Pasa el pañuelo por encima delicadamente, y al retirarlo aparece en su lugar un gran acuario iluminado con 45 peces en su interior. Sin embargo, la niña sigue triste, así que con otro pañuelo se acerca a ella, lo pasa un instante sobre ella, y le cambia el vestido. La niña se alegra, y entonces es cuando él se va hacia el medio y le señala la papelera que se ha convertido en una fuente con varios caños de agua de luz. Aun así, la niña está triste porque no ha recuperado a su gato, así que el mago se quita el sombrero, lo arroja al suelo y, apesadumbrado, se sienta en el banco. Se mira las manos viejas de mago, que no ha sabido hacer feliz a la niña. De repente, un foco de luz se posa sobre su frente (simulando que ha tenido una idea). Se acerca a la niña sollozante, y a un gesto de sus manos se apaga la luz en la farola. Se encarama al banco, abre la farola y dentro aparece el gato. Se lo devuelve a la niña, y cuando va a despedirse de ella, ella no le hace caso porque está entusiasmada con su gato, así que el vagabundo regresa al banco, se tumba sobre él y se cubre de periódicos. Cuando la niña se aleja del parque con su gato, tropieza con el sombrero de mago en el suelo, y se acerca hacia el banco para despedirse del vagabundo.

(Musica de Gloria) Pero cuando se acerca al banco retira el primer periódico, y no hay nada. Retira el segundo y tampoco. Así sucesivamente con el tercero, y cuando retira el cuarto, se da cuenta de que el mago ha desaparecido y de repente se ilumina sobre el firmamento una estrella.

Pocos son los números de magia que pueden compararse al que presentó Javier Antón. Los nervios me atenazan ante la mítica oportunidad que se presenta ante mí: estar al lado de un gran premio mundial. Sin embargo, los nervios se disipan cuando, tras cruzar el umbral de su enorme joyería, me recibe con una afabilidad emocionante, un hombre de mirada vivaracha y sonrisa franca. Enseguida me pasa a su despacho, donde puedo observar la Copa de Gran Prix, y sin más dilación, antes de que se me corte la respiración, decido dar comienzo a la entrevista haciéndole una pregunta obvia… a la que le sigue una respuesta especial, que me empieza a dar la medida de lo que es Javier Antón: un gran personaje.

Pablo Tejero: ¿Quién es Javier Antón Viscasillas?
Javier Antón: Un mago.

PT: Se supone que todos los de este mundo mágico somos magos…
JA: No, no todos son magos. De cada mil aficionados a la magia, novecientos noventa y nueve son truqueros, y uno sólo es mago.

PT: ¿Cuál es la diferencia entre un truquero y un mago?
JA: Un mago es una persona que vive por y para la magia, que dedica su vida al estudio de la magia, a trabajar, a investigar, a hacerse mago integral, a dominar al menos someramente todas las asignaturas. Es decir, es el ejemplo de la magia como una carrera. Es necesario aprobar todas las asignaturas para licenciarse, no sirve sólo con ser sobresaliente en una, y suspender las demás. En la magia, el que lo logra, al final de su vida, se puede llamar mago; sin embargo el truquero es aquel que aprende unos cuantos juegos para hacer a los amigos o se especializa en una sola disciplina, con lo que nunca llega a dominar todo el arte, luego no es mago, es un entretenedor.

anton2PT: ¿La Magia es arte o truco?
JA: La magia es arte y truco, es ambas cosas. Mira, el milagro de la magia se produce cuando el publico se deja seducir por la ficción. En los trucos, mejor dicho, en la magia, no hay trampa, porque hay un pacto entre espectador y mago. Y es que yo finjo, yo simulo, yo creo la ilusión, y usted espectador se la cree y disfruta con ella.

PT: ¿Cuánto esfuerzo y dedicación conlleva la consecución de un Gran Premio FISM, algo que sólo han alcanzado quince magos a lo largo de toda la historia (nombres tan ilustres como Richard Ross, Fred Kaps, Lance Burton, etc. lo poseen)?
JA: En mi caso, fue toda una vida dedicada a la magia: desde los cuatro años, en los que empecé a interesarme por este arte, hasta los treinta y cuatro, en que gané el Nacional, y los 35 en que gané el mundial. Además de estudiar mucha magia, ver mucha magia, etcétera, los tres últimos años previos a la competición trabajaba unas siete horas diarias los días de trabajo, y unas quince horas diarias de trabajo mágico en los días festivos. El esfuerzo es brutal. Ahora bien, hay gente que tiene más facilidad, y con menos trabajo lo puede conseguir. No obstante hay varios factores que influyen a la hora de ganar un mundial: el esfuerzo y el trabajo, que son imprescindibles, y los otros serían la imaginación y el arte.

PT: ¿Se valoran estos elementos en su justa medida en España?
JA: Mira, en este país se tiende a rebajar los méritos tanto de trabajo como de imaginación y arte, de cualquier persona; cuanto más cercana a nosotros, mejor, sobre todo si no sigue ciertas corrientes. Por ejemplo, a mí me han metido “mucha caña” por muchos motivos, la mayoría de la gente sin conocerme siquiera, otro montón me han hecho criticas sin haber visto mi número, sin preocuparse de verificar los datos, y sin saber nada de magia, que es lo que tiene… en fin. Yo tuve la mala suerte de estar en la organización del mundial que gané, y ello me conllevó oscuras críticas, de gente concreta, mientras que otro tipo de gente, creyó a pies juntillas, sin preguntar, lo que se decía. Y una de las cosas que se me criticaba es que, por ejemplo, yo me había gastado mucho dinero en el montaje del número (en realidad, el precio de los materiales fue de 300.000 pesetas de la época; el resto fue todo trabajo propio). Fue mucho menos dinero del que se gasta un mago en un número de pañuelos. Esta critica la recibí en el Nacional, porque había que desprestigiarme, ya que no se podía permitir que ganara un gran premio un “don nadie”. Después, en el Mundial, gané el Gran Premio, y allí había gente que se había gastado muchísimo más dinero que yo (había un japonés con un pañuelo enorme de seda, pero de varios metros, que sin duda costaba más que todo mi material junto). Cuando gané, en cambio, nadie dijo “los demás se han gastado mas dinero que él, y el campeón ha sido él”. Otra de las acusaciones fue la típica “lo hacen todo desde fuera, apretando un botón”. Sin embargo lo que no miran es que yo llevo una trayectoria como mago, de veinte años, en los que he pasado por la época de los pases, las manipulaciones, las cartitas, etc., y es por ello, por lo que llego a la conclusión de que quiero hacer unas cosas más o menos mecanizadas, para centrarme más en la presentación. ¿Cómo se les ocurre decir eso, cuando anteriormente he tenido que dominar todas las técnicas para llegar a ese punto? Nunca le van a dar valor ni al arte ni a la imaginación. Porque el arte y la imaginación se tienen o no se tienen. En cambio, la técnica se adquiere con ensayo, y los materiales con dinero. Estas dos cosas están al alcance de cualquier mortal que esté dispuesto a pagar el precio. El arte y la imaginación no están en venta.

anton1PT: ¿Esta politizada la magia en el mundo?
JA: La magia siempre ha estado politizada. Mira, hubo una época en la que durante 4 ó 5 mundiales, el gran premio lo ganaban siempre magos holandeses. En aquel entonces era Secretario General de la FISM Henk Vermeiden, y éste era el hombre que preparaba a todos los campeones del mundo. Y durante su mandato, sólo ganaron los holandeses que él preparaba (y ojo, no digo que no fueran magos buenos). El problema es que llegó a influir y mucho en esos premios. En mi caso, también se me acusó de premio politizado, por estar en la organización. Lo que no sabe la gente es que no sólo no se manipuló nada, sino que además tuve una serie de desventajas con el resto de competidores. Por ejemplo, yo no pude hacer ensayo general, yo… Mira, un famoso mago que venia del norte de Europa como favorito para Gran Premio, no fue descalificado del congreso, cosa que se ganó con creces saltándose varias normas, para que no tuvieran que decir que si yo ganaba era porque él estaba descalificado, cuando estuvo haciendo el sinvergüenza todo el congreso. De hecho, lo que os voy a contar, creo que es la primera vez que lo cuento al público en general: al poco de terminar todos los concursantes, se me acercó el presidente del jurado y me dijo, “Javier prepárate, que actuarás en la gala de premiados, ya que eres Gran Premio “ex ae quo” (compartido) con un americano”. Automáticamente yo quise saber quién era aquel americano y qué número hacía. Cuando me enteré de que había hecho un número de cartas, me acerqué al presidente del jurado, y le dije que el americano actuaría solo, porque yo no estaba dispuesto a compartir mi premio con un cartero, ya que no creo que haya un solo número de cartas en el mundo capaz de ganar a un número medianamente decente de escena. Yo es que eso de que te adivinen la carta, aunque sea dentro de un piano de cola, no lo veía, ni lo veo comparable. Se fue el presidente, y a la hora, me dijo que yo iba a ser el gran premio en solitario. ¿Qué hay de política en todo esto? Pues el resto de la jugada, ya que al año siguiente los auténticos obstantes a gran premio no tuvieron oportunidad de defenderse y metieron a un americano de mesa, y por cierto bastante malo, se puede ver en los vídeos, Johnny Ace Palmer… es para llorar. Le aplaudían cargas lamentables de palomas, echando mano debajo de la mesa, sólo porque lo hacía sobre una mesa, y a los palomeros de escena ni caso. En fin, como os decía, al cabo de cinco años, más o menos, tuve ocasión de encontrar entre mucho papeleo de aquel mundial que organizamos las puntuaciones de los jurados. La cosa tiene tela. Optábamos a gran premio cinco personas (hay que pasar de 85 puntos sobre 100 para optar). Yo era el primero y le llevaba tres puntos al segundo. El cuarto quedó Johny Ace Palmer, y el americano que me querían encasquetar como gran premio, que creo era Paul Gertner, era el que estaba el quinto en puntuación de todos nosotros. Eso es política.

PT: ¿Y en España?
JA: Eso es obvio. Cualquiera que haya asistido a una asamblea de un nacional sabrá que está politizada, pero no sólo a nivel de concurso, sino a todos los niveles. En España ha llegado a unos límites indignantes y que han acabado con la afición. Los magos en España se están dando cuenta de que cada vez está más manipulado y politizado todo, ya no solo desde el jurado (que también, en muchas ocasiones), sino desde la propia organización, la contratación de los artistas, etc. Y así no se va a ningún lado, así se mata a la magia, y así acabaremos todos. Bueno los que quieran seguir así, que sigan, yo me niego, haciendo magia por las esquinas y pasando la gorra.

PT: ¿Qué opinión te merece la corriente de cartomagia que está imperando en España en los últimos años, en detrimento de la magia de escena, y según el pensamiento de algunos en detrimento de la calidad de la magia?
JA: Pues sí, así es, la magia tiene que ser integral. El mago debe saber cartas porque es una de las asignaturas de la magia, una de las asignaturas, nada más que una, no la única magia. Es el problema que existe en España y por el que ha bajado el nivel general en el país, aunque haya subido el de cartas. ¿Y qué? Ha subido el de una sola asignatura, eso no me dice nada. Si eres el mejor en una asignatura, y suspendes las demás, jamas pasarás de curso, en la vida, y eso está sucediendo en España. Somos buenos estudiantes de una asignatura, pero no de la carrera, y así nunca nos graduaremos. Y efectivamente, la cartomagia ha hecho que descienda la calidad de la magia en España, del mago integral. El que quiera seguir que siga, y el que quiera ser mago con mayúsculas, pues no le quedará otro remedio que estudiar otras asignaturas.

PT: En los congresos he observado, y en la magia en general, que los propios magos aplauden más y valoran más un pase malabarista en un número de magia que un pase mágico en sí. ¿A que se debe?
JA: Supongo que será porque no les gusta la magia, en el fondo son malabaristas frustrados, así que les pediría que, por favor, cambien de afición, que dejen espacio para el que realmente quiere aprender magia. Que ¡ojo! a mí me parece cojonudo, ya que el malabarismo es un ejercicio mecánico que no requiere imaginación, sino tan solo repetición, es decir trabajo fácil… en fin, pues que sigan con esa afición, así les ira muy bien.

PT: Está de moda incorporar el efecto de las luces en las manos, en el F.P., a la hora de hacer magia. Todo el mundo atribuye su invención a Rocco Silano y a otra serie de magos, que dicen tener escritos que lo demuestran del año 1987. Sin embargo, tres años antes usted ya ganó un Nacional con este juego, ¿qué opina de esto?
JA: Mira, cuando Rocco Silano y otros dicen esas cosas, no hay más que ver mi número, en el que yo hacía el juego de las luces en la mano (que yo hacia sin necesidad de F.P., con un simple celo de doble cara). Así es como se creó el juego. Esto es historia, es demostrable, yo gané el Nacional 3 años antes de que estos pseudoinventores tuvieran la genial idea de inventarlo. A mí no me molesta que ganen dinero con ello, el dinero se lo dejo a ellos; yo me gano la vida bastante mejor que fabricando luces, pero sí me molesta que no se reconozca que la idea la tuve yo. Y no lo digo con vanidad, sino porque es un hecho histórico, incontestable. Yo tampoco inventé nada, yo no inventé la bombilla, (risas), lo que hice fue miniaturizarla de tal forma que pudiera caber en mi dedo, y convertirla en efecto mágico. La idea la tomé en la FISM de Bruselas de 1978, donde unos rusos trabajaban con bolas de luz del tamaño de una bola de billar. A mí me gustó la idea de trabajar con luces, de que el mago ya no manipulara los típicos cigarrillos o cartas, y de hecho mira, la única cosa que tenía clara cuando empece a trabajar en mi número es que iba a hacer el efecto de las luces en la mano. Nada más tenía pensado, y de esto te hablo del al menos 1981. Así que fíjate si hacía tiempo que a mí se me había ocurrido la idea y la fabriqué. De hecho, yo sé que durante mis giras del 86 alguna de esas luces que quedaban sobre el escenario cuando acababa él numero, antes de que yo las recogiera, desaparecían misteriosamente, así que imagino que cualquiera de estos elementos las cogerían para “inventarlo”. Que disfruten el dinero, pero lo que siempre me ha molestado es que no tengan la decencia de atribuirme la autoría, y ya digo, no por vanidad, sino porque la historia está ahí, y hay que decir la verdad cuando se habla de historia.

PT: ¿Nos puedes contar alguna anécdota graciosa que te haya sucedido?
JA: Pues me han sucedido todo tipo de anécdotas, en escena, en giras,… me ha sucedido que en la Gala de Premiados del Nacional que gané, antes de actuar, me destrozaron todos los aparatos, algunos saben quién fue, y el que lo hizo también lo sabe, el de siempre, “la mafia”, y el que quiera que lo coja y el que no que no lo coja. Pero una anécdota graciosa me sucedió un día en mi negocio: yo tengo una joyería, y un día vino a verme un pasante. Y hablando con él, cuando se presentó me comentó que sabía que yo era un aficionado a la magia, y que él también lo era. Lo dejé solo un momento en el despacho, y al regresar me lo encontré mirando la copa de Gran Premio Mundial, y entonces me dijo: “¡Que magnifica idea la suya!” Y yo pregunté: “¿Cuál?” Entonces contesto: “Pues la de encargarse hacer una copa, y ponerse un cartel de campeón del mundo de magia” (risas). En fin, que cuando le dije a aquel hombre que no era ninguna idea mía, sino que la copa era de verdad, se quedó blanco como el papel.

PT: Háblenos de su relación con David Copperfield y de lo que opina del mago más famoso del momento.
JA: Bueno, David no es el mago más famoso de ahora, sino que es el más famoso de todos los tiempos, y además el mejor de todos ellos, incluido Houdini, Cardini, y la madre que los parió a todos. Y digo esto porque Cardini era un buen manipulador, pero punto, y Houdini un buen escapista, pero punto. Y David es un mago completísimo, manipula, hace magia de cerca, hace grandes ilusiones, es un actor, y todo lo que hace lo ejecuta a la perfección. Y al que le moleste… que se aguante. No tiene ninguno ni punto de comparación con él. Respecto a mi relación, es una relación de amistad, aunque no intimísima. Hemos estado varias veces juntos. Cuando estuvo de gira en España, me llamó a casa y me invitó a su espectáculo en Madrid; me recibió, tuvimos una conversación de colaboración mutua, donde llegamos a una serie de acuerdos sobre intercambios de ideas, y unos proyectos juntos. No tengo la suerte de ser íntimo, pero sí de conocer bastante al mejor mago de todos los tiempos.

PT: Para terminar… me gustaría hacer una pregunta que creo se hace todo el mundo en la magia de España, respecto a usted.
JA: Adelante… dispara.

PT: Con toda la repercusión que lleva conseguir un Gran Premio Mundial, con la fama que tiene usted en el extranjero, palpable no sólo a nivel de congresos internacionales, sino a nivel de congresos nacionales de otros países, donde todo el mundo le conoce y todo el mundo le admira, ¿por qué en España no se le ha conocido nunca? ¿Se considera un olvidado?
JA: Un amigo mío me dijo en su momento que más que un olvidado, quizás fuera un silenciado de la magia en España, por no comulgar con la corriente imperante en el país. Me identifico más con el término silenciado.

PT: ¿Quién tiene la culpa?

Javier Antón, tras esta pregunta, me sonríe, se lleva las manos al aire simulando sostener entre ellas un violín que hace sonar, y me dice:

JA: El que quiera entender… que entienda.

PT: Muchas gracias Javier, ha sido un orgullo y un placer hablar con usted.
JA: Muchas gracias a vosotros, y enhorabuena y suerte con esta bella revista de dulce nombre, La Dama Inquieta. Ojalá os salga todo bien, lo merecéis. Un abrazo.

Tras sus ultimas palabras, me da un fuerte apretón de manos, y salgo a la calle, con la sensación de haber vivido un momento único. Atrás dejaba a un hombre que, junto a su hija pequeña, “Javier y Ana”, llegó en su día a donde ningún mago español ha llegado nunca, al techo de la magia. Un hombre que sorprendió con su magia, que rompió barreras, que emocionó al público, que fue el máximo exponente de la magia como arte. Un hombre único, especial, un hombre que dará que hablar. Todo un caballero. En definitiva… un GRAN MAGO.

Referencias del artículo

  • Autor del artículo: Pablo Tejero
  • Publicado en La Dama InQuieta