Hoy quiero hacer un acto de contrición y pedir perdón a muchos de mis compañeros magos y especialmente a las personas que acuden a ver mis espectáculos, porque soy un maldito mago con dos manos y diez dedos, y lo hago con un arrepentimiento sincero prometiendo no volver a caer en el pecado de la ¿desgana, vagancia, falta de interés?… no se como llamarlo.

Seguramente a muchos de ustedes os habrá pasado lo mismo, que ante una “maniobra” o pase algo más complicado de lo habitual, ponemos alguna escusa para “saltarnoslo“, casi siempre con un “no merece la pena tanto esfuerzo para tan poco impacto“.

¿Quienes somos nosotros para valorar ese impacto?… Quién tiene que valorarlo es nuestro público.

Este arrepentimiento surge cuando conozco o veo a compañeros con alguna discapacidad y que son capaces de realizar maravillas.

MAGOS, en mayúsculas, a los que le falta una mano, como por ejemplo René Lavand, MAGOS, en mayúsculas a los que les faltan dedos.

Este joven, el del video, se llama Dean Lahan, y antes apenas podía sostener la baraja en sus manos, se hace llamar “El mago sin dedos“, y bromea diciendo que sus dedos se mueven tan rápidos que no se pueden ver.

Es natural de Stockport, Inglaterra, y se ha convertido en una celebridad allí.

Necesitó dos años de constante trabajo para llegar a dominar las cartas y aprender como sujetarlas, según el mismo ha dicho: “Nunca quise darme por vencido y siempre me decía, venga vamos a darnos otra oportunidad. Lo intentaba y lo intentaba hasta que lo conseguí.”

Ha tenido que “inventar” sus propias técnicas lo cual desconcierta a los magos de diez dedos, que no conseguimos averiguar como lo hizo.

Una meningitis infantil provocó que se quedará solo con “cuatro dedos y medio” y una sola piernas, pero eso no fue impedimento para que alcanzara su sueño…. ¡Ser mago!

“Nunca he permitido que mi discapacidad me imposibilite para hacer lo que quiero hacer”

Una lección que muchos tendríamos que aprender.

Pido sincero perdón por no esforzarme todo lo que debiera.