Gema Navarro nació en Barcelona en el año 1967. Productora teatral, representante, documentalista en 2004 en el programa de radio “No somos nadie” de Pablo Motos junto a Juan Tamariz y en 2007 en el programa de televisión NadaXAquí. Ha escrito “Por arte de Verbimagia” en 2006 junto a Juan Tamariz e  “Historia de magas antiguas y modernas”. Actualmente es coordinadora de la Editorial Frakson y conferenciante, colabora con Ana Tamariz y es asidua a las reuniones de los lunes en la SEI.

Gema Navarro nació en Barcelona en el año 1967. Productora teatral, representante, documentalista en 2004 en el programa de radio “No somos nadie” de Pablo Motos junto a Juan Tamariz y en 2007 en el programa de televisión NadaXAquí. Ha escrito “Por arte de Verbimagia” en 2006 junto a Juan Tamariz e “Historia de magas antiguas y modernas”. Actualmente es coordinadora de la Editorial Frakson y conferenciante, colabora con Ana Tamariz y es asidua a las reuniones de los lunes en la SEI.

Te quiero más que a mis ojos
te quiero más que a mi vida
más que al aire que respiro
y más que a la madre mía.

Esta es la conocida letra de la conocida copla, “Y sin embargo te quiero” de Antonio Quintero, Rafael de León y Manuel Quiroga. Cuando estos grandes maestros la escribieron no estaban pensando en la Magia pero esta rotunda y apasionada declaración de amor bien podría ir dirigida al Arte de la Ilusión si proviniera de un mago.

La Magia, el mago y su pareja forman un trío amoroso que suena más o menos afinado a lo largo de la relación. Pero como bien recoge otra famosa copla del saber popular, “es muy difícil querer dos mujeres a la vez”…

Los magos, con su “corazón partío” y a lo largo de la historia, han imaginado, inventado y creado fabulosas ilusiones. Y si las mejores canciones de todos los tiempos se las denomina “standars”, a los mejores e insuperables juegos de magia se los cataloga como “clásicos de la Magia”, es decir que, difícilmente se nos ocurrirían a cualquiera de nosotros. Dicho así puede sonar a que nada ni nadie puede igualar la imaginación de un mago. Quizá en su arte nadie les supere, pero en asuntos del palo de corazones… ¡es otro cantar! y algunas conquistas y trifulcas amorosas de algunos magos han superado la ficción y a su propia gran imaginación.

Los magos en el papel de Don Juan

Cardini y Swan

Cardini (1896-1973) le pidió matrimonio a su mujer sólo tres días después de conocerla. Swan era entonces contable de un hotel cuando fue a conocer a Cardini en los camerinos de un teatro. Ella aceptó la propuesta y se convertirían en marido y mujer en 1926. Al año siguiente, Swan debutó como su asistente vestida de botones de hotel, una profesión muy relacionada con la que ella tenía de soltera. La pareja se retiró de la escena en 1966.

Si Cardini puede representar un ejemplo de la rapidez de un conquistador y la durabilidad del matrimonio, sus opuestos podrían ser Horace Goldin (1873-1939) que tardó treinta años en conquistar a la que sería su esposa, y la pareja de magos Lance Burton-Melinda Saxe que no lograron llevar su matrimonio más allá de unos meses.

Goldin_HoraceHorace Goldin fue víctima de un flechazo cuando conoció a Miss Helen Leighton, una estudiante de arte dramático. Goldin tenía veintiún años, era un apuesto mago y la estrella del Orpheum. Goldin la invitó a su espectáculo pero ella rehusó la invitación, no estaba interesada ni en la magia ni en los artistas de variedades. A pesar de ello, Goldin se propuso conquistarla y descubrió que a su enamorada le gustaban los juegos de cartas. Aprovechó la ocasión y le mostró varios tipos de mezclas que despertaron su interés pero no hacia él. Goldin y su compañía siguieron con la gira y se perdió el contacto, pero el mago no la olvidó y años después, en 1914 coincidieron en Chicago, donde Goldin le propuso matrimonio pero fue rechazado. Ocho años después volvió a insistir con el mismo resultado. Goldin no aceptaba el “no” por respuesta hasta que en 1927 lo consiguió. Ninguna de sus grandes creaciones mágicas le costó tanto como la conquista de su gran amor.

Goldin cuenta en sus memorias que desde entonces, Helen fue su gran apoyo, le ayudó en sus actuaciones, en sus juegos nuevos y en sus experimentos. Goldin finaliza su biografía, muy enamorado y rindiendo un cariñoso homenaje a su esposa.

Así fue como Helen Leighton pulverizó en la intimidad el apodo de Goldin: “El mago torbellino”, el mago que era capaz de realizar ¡45 juegos en 17 minutos!

Esta romántica historia terminó en 1939 cuando, Goldin fallece después del estreno en el Woodgreen Empire Theatre de Londres, el mismo teatro donde murió Chung Ling Soo veintiún años antes de un disparo.

Los celos

En Magic Circle, junto al cartel de Suee Seen, esposa de Chung Ling Soo

Gema Navarro, autora del artículo, junto a cartel de Seen

Gema Navarro, autora del artículo, junto a cartel de Seen

¡Bien imaginado! El juego que le falló a Chung Ling Soo (William Ellsworth Robinson 1861-1918) fue el de “la Bala atrapada”, también llamado “El juego fatal”. Los enigmas, misterios y cambios de identidades con los que llenó su vida William E. Robinson, llenaron de un extenso corolario de versiones las causas de su muerte. Se llegó a especular con la idea de sociedades secretas, rivalidad entre magos y que éstos, arreglaron la muerte accidental del mago y como no, con los celos como móvil: se llegó a pensar que fue asesinado por su esposa Suee Seen que sospechaba que su marido estaba enamorado de otra mujer y que iba a abandonarla.

Los celos también fueron la causa para que un escapista inglés de principios de 1900 llamado Hanco, se suicidara por no soportar los celos que le provocaba su amante-asistente.

En España

España fue escenario de diversas trifulcas mágico-amorosas. En 1911, Luella Raymond (1885-1974) abandonó al Grand Raymond con quien se había casado en 1905.

Y en el año 1956, la segunda vez que Fu-Manchú actuó en Madrid, Khelmis, su primera asistente femenina desde 1951, le abandonó por el amor de una mujer.

Coincidencia de nombres

Chéfalo (1885-1963) se enamoró y casó dos veces, ambas, con mujeres llamadas Madalena.

Julius Zancig (1857-1929), el famoso telépata con quien se inició en la magia el gran Fu-Manchú, se casó dos veces. La primera esposa se llamaba Agnes y la segunda Ada, pero él la llamó Agnes…

Y dos esposas de grandes magos llamadas Wihelmina recibieron de sus maridos magos la misma última voluntad: quemar todo su legado a su muerte. Sus amantes esposos no eran otros que Buatier de Kolta (1848-1903) y Hofzinser (1806-1875). Y como sabéis, una Wihelmina fue más obediente que la otra…

Adictas a los magos

También ha habido magas que han compartido su vida sólo con magos. Frances se casó con Laurie Ireland y después con Jay Marshall, Veronique fue esposa de Richard Ross (1946-2001) y de Tommy Wonder (1953-2006). Litzka se casó en 1927 con el Grand Raymond (1877-1948) y en 1949 con Walter B. Gibson que para él fue su tercera esposa, y tres maridos también tuvo Gerri Larsen, fundadora del Castillo Mágico de Hollywood.

También se han dado casos de magas que intentaron pretender algún mago de una u otra forma. Nada claro está en el reflejo de la historia de la Magia el tipo de relación que mantenían Robert-Houdin y Benita Anguinet, una maga de gran nivel. En las notas del mago se reflejan varios encuentros entre ellos con lo que cabe la posibilidad de que Benita fuese una de sus discípulas o que acudiera al maestro en busca de alguna opinión o consejo profesional. Lo que hace sospechar que la relación fuese más allá es que Benita, además de compartir un programa casi calcado al de Robert-Houdin (1805-1871), su escenografía, puesta en escena y accesorios eran exactos a los del gran maestro.

Benita Anguinet

Daisy White, una demostradora de magia de Nueva York que usaba su escote con descaro detrás del mostrador, hizo correr unas falsas cartas de amor de Houdini. Fue la misma viuda, Beatrice Houdini (1876-1943) quien las descubrió y desacreditó, al igual que había hecho su marido con los falsos espiritistas.

La Magia también está repleta de parejas, matrimonios, que conviven más tiempo en el escenario que fuera de él. Algunas parejas maravillosas: los Tomsoni, los Moretti, los Pendragons, los Falkensteins, John Calvert y Tammy

Pero la vida en la escena no es un camino de rosas, como se suele decir y por desgracia, también existen tormentosas relaciones.

Hacia finales de 1800, el recién descubierto estado hipnótico subió a escena como un nuevo tipo de espectáculo. Uno de esos primeros hipnóticos de la escena fue Herbert L. Flint.

Con el tiempo, Flint descubrió que su número era más rentable si lo ejecutaba su esposa que se anunciaba como “la única hipnótica del mundo”.

Mrs. Flint, atraía al teatro a grandes señoras para admirar los sensacionales vestidos que lucía en la escena. Un día, durante su gira (de 1890-1915) el matrimonio discutió sobre el vestido que Mrs. Flint había elegido para lucir en esa función. Herbert la golpeó y Mrs. Flint cayó rodando por las escaleras de los camerinos. Como consecuencia, Herbert tuvo que actuar en solitario hasta que las heridas de la cara de su mujer se curaran, lo cual le supuso grandes pérdidas económicas.

Éstas son algunas historias de amor de magos, quizás alguno susurró alguna vez a su enamorada:

te quiero más que a mi magia”.