Luis olmedoEn mi artículo de hoy voy a presumir, y como presumir solo lo pueden hacer quienes pueden, os diré que lo hago porque puedo.

Voy a presumir de ser amigo de un metro noventa de buena persona, y con unos músculos que empequeñecerían al “primo de Zumosol“, estoy hablando, ni más ni menos, que de Don Luis Olmedo.

Los amigos estamos para contar cosas (indiscreciones) de nuestros amigos a gente que también los conocen, es decir informarles de aquello que desconocen. (También se le llama “cotillear”)

Ayer hablaba a través de Facebook con Luís, y recordábamos “viejos” tiempos en los que aún no era:

  • Premio Internacional en el Campeonato Latinoamericano de Uruguay en el 2015
  • Premio Nacional de Cartomagia en España en el 2014
  • Medalla al Mérito en el 31 Concurso Internacional de Londres.
  • Premio Páginas 2015
  • Premio “Mago del año” en el Memorial Ascanio 2016

Por aquel entonces nos reuníamos en una tienda de magia de Málaga, “Mucha Magia“, o acudía a ver su actuaciones en la “jamonería” o en la “tetería” (No recuerdo el nombre de ninguno de los dos locales)

y aquí empiezo con la información (cotilleo):

Esta buena persona, que es Luís Olmedo, tuvo problemas de cobro en “la jamonería“, al final no querían pagarle lo que habían acordado, y esto se lo dicen, justo el día antes de su última actuación en ese local. Luís como buen profesional, se había comprometido a actuar, y a pesar de todo, actuó.

Esa noche, incluyó en su actuación, una “lluvia de papelitos“, mejor dicho, una “tormenta de papelitos“, seguramente el dueño de “la jamonería” todavía esté acordándose de como le dejó Luís el local.

En la “tetería” fue diferente, no tuvo ningún problemas de cobro, y realizó una actuación impecable con chop-cup, al final una hermosa y verde manzana tenía que aparecer debajo del cubilete.

Y, o bien la manzana hizo el vacío en el interior del cubilete, o no calculó bien el tamaño, el caso es que la manzana no se quedó sobre la mesa. Levanta el cubilete una vez y nada, lo levanta dos veces y nada, lo levanta por tercera vez y nuevamente ¡nada!.

Don Luís, persona de alma templada y carácter apacible, no se pone nervioso, sonríe, mira al público, y hace un gesto como de: “cosas que pasan, ¿a que esperabais que apareciera algo?“, y justo en ese momento, la manzana, como por arte de magia, como surgida de la nada, sale del cubilete y cae sobre la mesa, con un golpe seco, como si pesará más de lo que pesa una manzana y se queda “clavada” sin rodar hacia ningún lado.

Los “¡Oh!” de admiración y los aplausos no se hicieron esperar.

Luís con su gesto de niño grande cogió la manzana,  la miró sonriendo, pensando en su interior: “¡Que hija de la grandisima …. eres!

Pero como buen actor, supo pensar eso poniendo cara de: “¡Soy mago, no podéis esperar otra cosa de mí!

La última vez que lo vi, antes de que la distancia se interpusiera entre nosotros, fue en “Mucha Magia“, sentados alrededor de una mesa semicircular de paño rojo y flecos dorados, nos hizo a mi mujer y a mí, una rutina de ases que pasaban a través de la mesa.

Ayer, cuando me facilitó un enlace para poder ver su actuación, tuve oportunidad de volver a ver esa rutina, muchísimo más mejorada, muchísimo más impactante, y tuve oportunidad de volver a ilusionarme viendo a un mago de verdad, como es Don Luís Olmedo.

Si tras haber leído esta “perorata engolada” de “chismes” incontables que solo nos atrevemos a contar (cotillear) los que somos amigos de nuestros amigos (y que Dios nos libre entonces de los que dicen ser nuestros enemigos), si tras esto, os perdéis el vídeo que sigue, os arrepentiréis toda la vida, en vuestro lecho de muerte, recordaréis el momento en que pudisteis contemplar el virtuosismo en su estado pleno y lo dejaste pasar.

Actualización a 21 de febrero de 2016. Luís Olmedo ha obtenido el premio “Memorial Ascanio 2016″, lo cual lo convierte en el “Mago del Año”.  ¡Felicidades!