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Antonio Ferragut

Antonio Ferragut era un mago español nacido en 1942 y fallecido el 26 de octubre de 2013.

Patxi Viribay cuenta en la Dama Inquieta dos anecdotas que le ocurrieron con Ferragut:

“(…) en un lejamo MAGIALDIA, no recuerdo cuál, trajimos a Vitoria a Christopher Hart. Fue el Dedos de la película La Familia Adams, tenía un número musical muy estético, con una partitura rota y recompuesta, y una especie de mano zombie, que recordarán sin duda los que lo vieron. Visitaba por primera vez nuestro país, y le pedimos que diera una conferencia.

Lo hizo y explicó dos cosas: una rutina de bola zombie, y un efecto de cartas que presentaba un cambio de baraja, para el que se sirvió de una invención del que llamó su peluquero (se trata de un peluquero profesional de Los Angeles, mago aficionado, que inspira a muchos de los más conocidos especialistas en close-up; estoy buscando su nombre por internet, pero no lo encuentro, lo siento). Cuando terminó, me crucé en un pasillo con Antonio Ferragut, y caí en la tentación de preguntarle qué le había parecido la conferencia. Antes de terminar mi frase ya me había dado cuenta de lo inconveniente de la pregunta. ¿Una bola zombie a Antonio? ¿Al estudioso que más y mejor había analizado ese efecto? Noté que me leyó en la cara esa turbación, y me apresuré a repararla refiriéndome al otro juego, y al ingenio de la cascarilla para ocultar la baraja que estaba sobre la mesa y facilitar su cambio por otra nueva. Me contestó Antonio, conteniendo la carcajada, y evitando mortificarme, que esa idea él mismo la había plasmado en un Misdirection del año 1957 (me estoy inventando la fecha, porque no la recuerdo con exactitud, aunque era muy lejana, desde luego). La conferencia de Hart, sin embargo, fue muy celebrada. Y finalmente pensé, como seguro que pensaréis todos los que leéis estas líneas: desgraciadamente, tienen que venir del continente del maíz, para que nos interesemos por descubrimientos que algunos dedicados hombres del trigo ya tenían enterrados bajo su montaña de sabiduría.

Antonio era uno de esos sabios. Y diré una obviedad: si se hubiéra alojado en aquel otro país, destino inducido de toda arte, donde en breve se modifica su fecha y lugar de nacimiento lanzándola al espacio, Antonio sería un gurú, habría recibido media docena de homenajes importantes, tendría sección fija en Magic o en Genii, le seguirían discípulos, igual que a Vernon o Jennings, estaría en la Historia Universal de la Magia. La prolífica creación de efectos cartomáticos, el tratado sobre nudos, sus evoluciones con macrocuentas y culebreos… Cada uno de esos trabajos le cualifica como uno de los grandes. Ferragut cuenta con esos tres y unos cuantos más.

Y el segundo episodio se refiere a su sentido del humor. Nos encontramos en un festival de Magia que Ángel Criado organizaba en Santander todos los años. No recuerdo muy bien cuál fue el origen de la conversación, pero sí que estábamos hablando de lo que mandaban en casa nuestras mujeres respectivas, y el atinado criterio que les hacían tener siempre razón. La frase que dió fin a todo el argumento, y que encontró las risas explosivas de todos los que le escuchábamos, fue de Antonio:

A mi mujer le dije: “María Pilar, el Espíritu Santo y yo hemos convenido que la palabra de Dios me sea transmitida de tu boca; ordena, que yo obedeceré”. Desde entonces, ella es feliz, porque todo ocurre según su gusto, y yo vivo tranquilo en la seguridad de no sufrir sobresaltos.”

En 1972 ganó el segundo premio en Micromagia en el VI Congreso Mágico Nacional de San Sebastian, España

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Referencias

antonio_ferragut.txt · Última modificación: 2020/04/30 21:00 por javier_varea