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Julius Zancig

Julius Zancig formó junto a su esposa Agne Zancig el dúo más famoso de mentalistas a finales del siglo XIX y principios del XX. Lograron amasar una gran fortuna y su código sigue siendo causa de discusión ya que nunca lo revelaron.

Tras el fallecimiento de Agne Zancing se volvió a casar pero su nueva esposa padecia de miedo escénico

Datos
Nombre real: Julius Jörgensen
Nombre/s artístico/s:Julius Zancig
Sobrenombre: “Dos mentes con un solo pensamiento”
Especialidad: Mentalismo
Lugar de nacimiento: Copenhague
País: Dinamarca
Fecha de nacimiento: 7 de marzo de 1857
Fecha fallecimiento: 28 de julio de 1929 a los 72 años de edad
Lugar fallecimiento: Estados Unidos

Biografía

Julius zancig se casó con Agnes Claussen Jörgensen, nacida en 1850, también en Copenhague, y fallecida el 8 de abril de 1916, y a quién conocía desde que eran pequeños.

Formaron pareja en un espectáculo de transmisión de pensamiento, con el que hicieron fortuna a finales del siglo XIX y principios del XX.

En 1898, ya se anunciaban como el hipnotizador danés y su esposa la “renombrada lectora de mente” Estuvieron muy unidos durante todo su matrimonio, y juntos recorrieron los países y continentes que mencionan en su libro “Aventuras en muchas tierras”, publicado en castellano por primera vez en el 2015 y cuyo título original es “Adventures in many lands” publicado en 1924.

En 1900 tenían un espectáculo llamado “The Lady Black” que anunciaba entre otros en The Times de Richmond.

A la vez que realizan sus espectáculos, crean el Zancig’s studio en donde por 25 centavos, realizan actos de quiromancia, lectura de las líneas de la mano, adivinación a través de la bola de cristal, y otras artes adivinatorias.

Tras el fallecimiento en 1916 de su esposa Agnes, Julius se volvió a casar con una maestra de escuela llamada Ada, en este libro cuenta como la conoció, y dice que se llamaba también Agnes, ya que su intención era que todos pensaran que se trataba de la misma Sra. Zancig. Durante su segundo viaje a Inglaterra, Agnes ya había fallecido y se presentó con su nueva esposa Ada, en esta ocasión, todo salió mal, un amigo de ellos tuvo que organiza una reunión con medios de la prensa, para intentar restablece el buen nombre de los Zancigs, y es, precisamente, en esta reunión donde ocurre los que cuenta Maskelyne en su libro y que se ha relatado anteriormente sobre el periodista y el sobre, lo que hizo que volvieran a adquirir la fama perdida.

En 1917, Ada se retira debido a un incontrolable miedo escénico, por lo que Julius contrata a Paul Vucci, que tuvo que abandonar el espectáculo cuando fue reclutado para la Primera Guerra Mundial, más tarde Vucci se cambiaría en nombre por el de Paul Rosini, adquiriendo gran fama como ilusionista entre 1930 y 1940.

Tras la marcha de Vucci, se ve en la obligación de buscar a otra persona para sus espectáculos y contrata a un joven David Theodore Bamberg, el hijo adolescente de Theo Bamberg más conocido como “Okito”, bajo el nombre de “Physco”.

Se dice que Zancig forma dúo con “Physco” en 1917, sin embargo, en mayo de 1916 ya se anunciaban juntos en el Washington Herald.

A partir de 1920 se retiran de los escenarios y se dedican plenamente a las artes adivinatorias.

Que dijo la prensa de la época...

  • Ramiro de Maeztu, escrito español perteneciente a la generación del 98, escribió en el diario La Correspondencia de España del 13 de noviembre de 1906, un artículo en el que describe como fue una de las actuaciones de la pareja en el teatro Alhambra de Londres:
“Ecos de Londres.
LA TELEPATIA EN LA ALHAMBRA
(De nuestro redactor)
Todo Londres anda loco con ello. La Alhambra se llena todas las noches de un público ansioso de presenciar el curioso suceso por sus ojos. La Alhambra es un music-hall donde cantan, se tocan y se dicen cosas picarescas y se exhiben sus pantorrillas dos ó trescientas coristas que son todas guapas. Pues ahora nadie hace caso de los chistes ni de las pantorrillas. Ahora se va a la Alhambra, no en busca de estímulos para los placeres de la carne, sino para asomarse por una ventana al misterio inquietante de los sobrenatural.
Lo que se ve en la Alhambra es lo siguiente: Un joven melancólico, el Sr. Zancig, con aspecto de protestante no conformista y cierto acento extranjero, se adelanta en el escenario y dice tranquila y modestamente al público que habiendo descubierto hace años cierto poder de transmitir su pensamiento a su mujer, sin necesidad de lenguaje ni de signos, se había dedicado a cultivar esta facultad, al punto de que podía comunicar a su esposa todas las imágenes presentes en su conciencia sin contacto ni ninguna forma de comunicación que requiriese el empleo de los sentidos.
Dicho esto, Julio Zancig se mezcla con el público, mientras su esposa Inés permanece en el escenario. Julio no vuelve nunca la cara al escenario. Su mujer está con los ojos vendados o con los ojos abiertos mirando a otra parte, ya que es lo mismo una cosa que otra como verá el lector.
Entonces Julio empieza a pedir objetos al público, los examina ligeramente, interponiendo su cuerpo entre el objeto y su mujer, y ésta comienza entonces a describir minuciosamente lo que el marido tiene en sus manos.
El numero de un cheque, las iniciales de una petaca, el sello de la administración de correos sobre un sobre, la inscripción de una moneda, todo lo dice la mujer del escenario con infalible seguridad.
Ya se sabe que en esto de la transmisión de pensamiento suele haber una trampa, y consiste en variar las palabras con que se hace la pregunta al que ha de contestarle. Si se dice por ejemplo: “¿Qué tengo en la mano?” ello significa que se trata de un reloj, si la pregunta se hace de este modo: “¿Que es lo que tengo en la mano?”, ello indica que es un pañuelo.
En la Alhambra no hay posibilidades de cometer esta trampa porque la pregunta se hace siempre con las misma palabras: “¿Que es esto?” a menos que no se trate de hacerla leer, por ejemplo, el número de un billete del Banco, en cuyo caso pregunta naturalmente por el número.
A veces aparecen en la audiencia los objetos más raros. Un periodista amigo mio entregó a Zancig un medallón, del tamaño de medio duro, en el que estaba grabada la imagen del místico escandinavo Swedenborg, cuyo nombre aparecía también en caracteres legibles. Zancig cogió el objeto y se sentó en una butaca dando la espalda al escenario: pero su mujer describió el medallón y leyó el nombre del místico casi al mismo tiempo que su marido había cogido el objeto a mi amigo.
Doy estos detalles para que se vea cuan difícil es de aplicar al caso de los Zancig la hipótesis de un sistema de señales. Para los aficionados a experimentos psíquicos, le telepatía de los Zancigs no constituye un hecho tan notable que inspire dudas acerca de su autenticidad. Cosas mucho más difíciles se realizan a diario en la Sociedad de Investigaciones Psíquica de Londres, a la que pertenecen los hombres de ciencia tan eminente como Crookes y sir Oliver Lodge.
Pero el público, el gran público, había creído hasta ahora que todo esto de la telepatía era un fraude y una engañifa. Ahora es el gran público el que ha empezado a creer y a darse cuenta de la profunda verdad que entraña las palabras de Mr. Arthur Jame Balfour.
“Al hombre de ciencia de hoy en día le parece como si tembláramos ante la inminencia de algún gran descubrimiento que no de otra idea de as fuerzas de la naturaleza entre las cuales nos movemos.”
Y no deja de ser curioso que este aleteo del misterio resulte más interesante que la pantorrillas de las bailarinas de la Alhambra.
Ramiro de Maeztu.”
  • El suplemento del Los Angeles Herald Sunday del 24 de febrero de 1907 publicó un artículo sobre unas pruebas realizadas a los Zancig:

>En años venideros podremos ver a miles de personas que serán capaces de comunicarse mentalmente sin la utilización del telégrafo o de cualquier otro sistema mecánico.

Esta sorprendente afirmación ha sido realizada por el profesor Zancig, la pareja cuyas habilidades de transmisión de pensamiento tan extraordinarias han sorprendido recientemente a toda Inglaterra. Madame Zancig ha sido capaz de escribir frases de un libro que su marido estaba leyendo en otra habitación.
Se han realizado pruebas científicas exhaustivas de este experimento, y muchos expertos han sido entrevistados en referencia a las maravillosas hazañas realizadas por los Zancig. Sir Oliver Lodge dice:
“Personalmente, me inclino a pensar que todo es el resultado de un truco.” pero a la vez confiesa que los resultados son llamativos. (…) el Sr. F. Rawson, una gran autoridad en fenómenos psíquicos, cuando se le preguntó sobre la transmisión de pensamientos entre el profesor y la señora Zancig, comentó: “No, no creo que >se trate de un truco. Por supuesto que es un espectáculo maravilloso para aquellas personas que no entienden como trabaja la mente humana.

Libros publicados en inglés

  • Twentieth Century Guide to Palmistry by The Zanzigs (1900).
  • New Complete Palmistry by Julius Zancig (1902).
  • Two Minds with but a Single Thought by The Zancigs (1907).
  • Adventures in Many Lands by Julius Zancig (1924).
  • How To Tell Fortunes by Cards by Agnes Zancig (1934).

Libros publicados en castellano

Referencias

Biblioteca histórica de ilusionismo - Nº 10 - Soloilusion.com - Edición en castellano - Pag 47 y siguientes.

julius_zancig.txt · Última modificación: 2016/10/31 08:48 por plewaynar