Herramientas de usuario

Herramientas del sitio


kaniska

Kaniska

Kaniska, cuenta la historia que, aparte de ser, posiblemente, uno de los grandes artistas del momento, trabajó, como se suele decir, “a destajo” para sacar a su familia adelante.

Santiago Jaraba Leal, su nombre real, fue andaluz de nacimiento y asturiano de adopción.

Datos
Nombre real: Santiago Jaraba Leal
Nombre/s artístico/s:Kaniska
Especialidad: Escena, Pista, Cabaret
Fecha de nacimiento: ….
Lugar de nacimiento: Cordoba, España
Fecha de fallecimiento: Enero de 2006
Lugar de nacimiento: ……, España

Biografía

Eran tiempos de los años cincuenta cuando Santiago Jaraba Leal, pero “Kaniska” como nombre artístico, viajaba por toda España con el circo del padre de Ángel Cristo, al igual que lo había hecho con el espectáculo de Manolita Chen o el Circo París, habiendo conocido a otros grandes de la “pista” como los hermanos Tonetti e incluso al superfamoso Andrés Pajares que por aquel entonces figuraba en nómina como payaso.

Dentro de una de estas sus giras recaló en la localidad mierense de Turón, concretamente La Cuadriella, donde se montó una parte del tinglado circense y, como si de una de sus magias se tratara, se encontró de frente con Nieves, joven de diecinueve años, buena moza de las que destacaban, y nuestro Kaniska quedó prendado de la asturiana, de la mierense, hasta el punto de que, poco tiempo después, sentó sus reales en la comarca, contrajo matrimonio y siguió con sus artes y trucos de prestidigitador e ilusionista, por cuenta propia, pero esta vez bien secundado por una esposa y una prole que en muchas ocasiones le acompañaban durante sus giras. Y nació para Mieres, las dos cuencas mineras del Caudal y Nalón, Asturias y muchas capitales del norte de España el gran Kaniska.

En un momento determinado, Santiago Jaraba, cuya identidad por esas señas apenas la conocían unos pocos, decidió sentar sus reales, los auténticos y artísticos, en las cercanías de su domicilio, ya afincado como inquilino del barrio San José de Ujo, por gentileza de su madre política María Sofía Alvarez Tuñón, gran trabajadora, que alternaba la venta de periódicos, entre ellos LA NUEVA ESPAÑA, con la limpieza del cuartel de la Guardia Civil del pueblo y otras tareas.

La misión y trabajo de nuestro personaje consistía en amenizar con juegos, trucos y tantas y tantas artes como había aprendido en su larga existencia bajo la lona del circo, por tertulias, bares, restaurantes, casinos y allí donde demandasen su presencia, que eran otros muchos lugares, porque la fama tiraba, tras el correspondiente anuncio de unos carteles que confeccionaba su hijo Andrés.

Detallar aquí, en estas modestas líneas, todo el contenido del arte que desplegaba Kaniska es tarea harto difícil. Sus trucos con el reloj que desaparecía como por encanto, las cartas de naipes que salían de su boca, la naranja que se abría y también aparecía el as de oros o uno de sus juegos favoritos, tal es el de las esposas cerradas y bien cerradas en torno a sus muñecas, que, en un abrir y cerrar de ojos se libraba de ellas, hacían las delicias de todos los asistentes, con especial atención entre los más chicos.

Sus largos y bien aprovechados tiempos en torno al mundo del circo habían hecho de él una persona abierta, risueña, amiga de todo el mundo y terriblemente expresiva. En realidad eran cuestiones de obligado cumplimiento para ganarse la atención y el favor del público. Porque Kaniska realizaba generosamente su trabajo pero, seguidamente, debía procurar que los asistentes soltasen la dádiva para que él pudiera llevarse los garbanzos a casa. Y lo hacía de una forma tradicional, a base de unas tiras numeradas con las que, previa su venta, sorteaba unos agradables regalos que le permitían alcanzar el salario diario.

Y así se fue consumiendo una vida que, dicho sea de paso, pudo alcanzar auténticos laureles a nivel de las principales figuras de un circo. Metido de lleno en el análisis de su carácter, cabe añadir que su generosidad le llevó, en el ocaso de esa existencia, a colaborar, de forma gratuita con asociaciones y entidades libres de lucro, como hogares de jubilados y similares, haciendo alarde del genio artístico que había presidido toda su andadura.

Kaniska se marchó de este mundo, aquejado de algunos males y con una corta pensión no contributiva, a la edad de ochenta y un años, dejando tras de sí un rastro de simpatía y de calidad artística que aún hoy, en la mente de los veteranos, forma parte del recuerdo permanente y de la admiración por quién supo sacarle, en plena niñez, un tesoro escondido entre las pliegues de la sotana de un fraile salesiano que fue quién le enseñó los primeros trucos. Después esa afición aumente de peso y, tras dejar el colegio interno, aprovechó la primera oportunidad que tuvo, siendo un adolescente, para “alistarse” como mozo de montaje o algo parecido, en el primer circo que pasó ante sus ojos, que resultó ser el Circo Americano, y seguir la ruta que habría de marca todo el camino. Ninguno de sus descendientes, continuó la gesta pero todos mantienen en alto la huella de su padre.

Tras su fallecimiento aún el nombre de Kaniska adquirió notoriedad, puesto que en el auditorio de la Casa de Cultura de Mieres, con motivo de las patronales de San Juan, en el 2009 se celebró un espectáculo de magia en su honor, bajo el nombre de “In memoriam Kaniska”, con participación de famosos prestidigitadores. También varias asociaciones e instituciones mierenses le rindieron un homenaje, por esas fechas como reconocimiento a su categoría artística y humana.

Anécdotas

  • Cuentan que a su hija Marta, la mayor, se la quisieron comprar un matrimonio muy poderoso en cuestión de dinero, para la cual le ofrecían montarle un negocio y unos cuantos millones de pesetas. Pero Kasinka y Nieves, su esposa, no podían ni querían desprenderse de sus cachorros y renunciaron a la operación sin más contemplaciones. 1)
  • En sus propias palabras, recogidas en el libro “Caleyes con Oficiu” de Montserrat Garnacho, se nos presenta así:
Yo me llamo Santiago Járaba, natural de Córdoba, pero con dieciséis años ya me fui con el circo para aprender el oficio y luego me casé con una asturiana y hasta hoy…. Y siempre trabajando de prestidigitador… ¡Que no es lo mismo que ilusionista, que a éste le venden ya la chistera con las palomitas y, claro, el mérito mira a ver! ¡Para la fábrica! Pero lo mío, ya lo dice el nombre “presti”, “digi”, o sea dedo, o sea, manos abiertas, dedos abiertos y camisa remangada, puro arte… Y sesenta y seis años y un día en un colegio y otro en un chigre, pero siempre trabajando… Y hernia discal, úlcera de duodeno, diabetes galopante, la señora y los cuatro hijos… Que dos se me casan este mes, por cierto… Y aquí me tienes… Nombre artístico internacional, Kaniska, que lo tengo registrado, que es un nombre ruso… Cincuenta años de profesión… Con los Tonetti, con Juanito Valderrama, con Carmen Miranda, con el Bertín Circus, con el Circo Americano, el Europa, el Circo Roma, el Circo Estambul… En el Radio Teatro, en El Lido, con Andrés Pajares, en la turné Así canta Andalucía, patrocinado por Educación y Descanso, en gira por toda América… Y en Orán y Marrakech, y en Añadir, con Juanito Valderrama y Antonio Machín, donde por cierto, nos pilló el famoso terremoto, que tuvimos que suspender la gira… Y en fin, luego hablamos, que es que tengo que empezar, que ya se ha terminado el partido de la tele y se me va el respetable… 2)
  • El Mago Migue, en un artículo llamado “El olor de los caminos” en la Circular de la EMM de Noviembre de 1995, relataba:
Este verano pasado, durante el mes de Agosto, estuve una semana de vacaciones en Asturias recorriendo sus pueblos ocultos (…). Una de las noches la pasamos en Arenas de Cabrales, famoso por su sabroso queso. Era la noche del 29 al 30 de Agosto, y vimos anunciado en un cartelito pegado con celo en la puerta de una taberna, la actuación “de alta magia y brujerías” que tendría lugar a las 22:30h, por parte del gran mago Kaniska.
Como adivináis, a las diez y media en punto de la noche estábamos como un clavo en el local indicado. Según entraba en la taberna busqué con la mirada a ver si reconocía al artista en cuestión, pero no logré identificarlo. (…) Con quince minutos de retraso dio comienzo la función: al grito de “¡Ámonos!” se despegó de la barra un hombre rechoncho, con la vida escrita en su cara, que pasó inadvertido a mi examen primero, pero en el que reconocí enseguida (ya sabiendo que él era el artista…), aquellos rasgos típicos de un ilusionista: mangas recogidas, camisa blanca, pantalón negro, tirantes, pelo peinado hacia atrás, una simpática pajarita, unos zapatos limpios y un pitillo encendido. Raudo se dirigió, abriéndose paso entre las gentes, al escenario y sin mediar palabra realizó unas manipulaciones con el cigarro haciéndolo desaparecer y aparecer una y otra vez del aire, del pelo de un chaval, etc, hasta que por fin lo tiró al suelo y lo pisó, y cuando todos aplaudimos apareció de nuevo en la punta de sus labios. Tras esta introducción se presentó diciendo: “… soy el gran Kaniska y estoy aquí para pasar un rato de ilusión y fantasía en el que lo que es verdad no lo es y la mentira verdad parece”, y comenzó a sacar voluntarios (…). 3)
  • Su número fuerte fue el del cambio de hora en los relojes de los espectadores. Recuerdo, en los primeros años de los sesenta, como magos de las diferentes provincias españolas donde actuaba, hacían comentarios muy elogiosos sobre su forma tan original de hacer la magia y mostraban extrañeza de cómo siendo un mago notable actuase en lugares muy por debajo de su talla artística. 4)

Referencias

Otros datos relacionados

kaniska.txt · Última modificación: 2019/09/29 16:08 por plewaynar