La musa de la magia - Lilla Márton

La musa de la magia – Lilla Márton

Lo peor que pude hacer es enamorarme de la magia, por más que lo intento no puedo ponerle los cuernos a la musa de la ilusión, por ejemplo, con la de la música

“La musa de la magia (ilusión)” es una encantadora de almas infantiles atrapadas en cuerpos de adultos que nos absorbe el cerebro hasta el punto de no pensar en otra cosa.

Yo podría haber sido un coleccionista de “chapas de botellas” pero sin embargo, los Reyes Magos, que sospecho están compinchados con esta musa, me regalaron un juego de magia “Feder” (todavía existían los dinosaurios cuando se vendían estas cajas de magia) y desde entonces, no he podido abandonarla.

He intentado olvidarla, pero no lo consigo, entre los que me conocen que siempre me piden “el último que haya aprendido” y, por supuesto, no nos olvidemos del pelmazo que cuando se entera que eres mago quiere demostrarte que él también lo es haciendo el truco de “las veintiuna cartas“, ¡y hasta aquí llega mi paciencia! y en ese momento en que el pelma de turno pretender “violar” mi baraja con ese maldito truco es cuando saco las garras y digo:

“¡Sí, conozco el truco de las “veintiuna cartas”, que por cierto cada vez que alguien lo hace se muere un gatito, también mi “varita” es mágica, y mis “polvos” también lo son.”

Y sin darle tiempo a reaccionar hago alguno de esos juegos “abre bocas” que tan bien ensayados tengo.

¡Los magos también tenemos nuestros límites! nos gusta la magia, pero no “las pamplinas“, cualquiera que sepa hacer tres montones se cree un “David Copperfield”. Y… ¡No señor, David Copperfield solo hay dos! el de Dicken y el mago, y ni uno ni otro lo es usted. ¡Ya está bien, hombre!

Mi musa de la ilusión se entristece cada vez que alguien pretender realizar ese truco, y prefiero doblarle las puntas a cada una de las cartas de mi baraja Bicycle antes que permitir que nadie la mancille para tan nefando truco.

Nadie, salvo que se llame Randy Wakeman, al que tuve el placer de conocer hace algunos años y verle realizar su versión de las “veintiuna cartas”. (Randy a ti si te presto mi baraja, después no se si la enmarcaré o la venderé en Ebay)

Varias cosa nos une a todos, el odio a “las veintiuna cartas”, y compartir la misma “amante” y … y no se vosotros pero por más que quiero no puedo ponerle los cuernos, y siempre vuelvo a caer en sus tentadores y sensuales dedos de manipuladora.

 

Crédito de la imagen: http://www.photoshopcreative.co.uk/image/15993/the_magician_ii