La noticia tiene algunos años, pero sirve para ilustrar lo que es insensatez, superchería, y malas prácticas.

Una de las reglas de oro del ilusionismo nos dice que nunca debemos poner en peligro a aquella persona del público que se presta a participar en nuestro juego.

Los espectadores quieren asistir a un espectáculo que los entretengan y se puedan divertir, y se solidarizaran con la persona que salga a ayudarnos, nuestro respeto hacia esa persona debe de ser absoluto, conseguir que participe y que incluso sea capaz de integrarse y estar dispuesto a realizar algunas cosas que en otras condiciones, tal vez no haría, y que lo haga por su propia voluntad, a la vez que también se divierte, es lo que demuestra que realmente somos un profesional.

En otras ocasiones, ajenos al mundo de la magia quieren demostrar sus habilidades con “experimentos” y no llegan a entender el peligro que conlleva como ocurrió en un canal de televisión de la República Dominicana en diciembre del 2012

Wayne Houchin.

Wayne Houchin

El ilusionista estadounidense Wayne Houchin participa en un programa, cuando el presentador decidió realizar un “truco”, se impregnó las manos con un perfume y se las prendió fuego, a continuación pasó las manos por la cabeza del mago, ni siquiera este esperaba esta reacción, y durante unos segundo permanece quieto hasta que descubre que su pelo está ardiendo.

El presentador fue detenido, y declaró en su defensa que su única intención, cuando realizó aquel acto, era la de liberar a Houchin de los malos espíritus.

En este caso parece ser que alguien confundió entretenimiento con superchería.

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