Patri mezcla sa entomología, la antropología, el folcklore, la mitología y la cetrería con la magia sacando la esencia de esta peculiar maga.

Patri mezcla la entomología, la antropología, el folcklore, la mitología y la cetrería con la magia sacando la esencia de esta peculiar maga. Su inseparable compañera Alba, una lechuza muy especial que le sirve de avatar, la acompaña en todos sus espectáculos y con ella realiza un número único en el que es capaz de ver a través los ojos de este mítico animal.

Si no crees en las brujas, las brujas buenas, es que todavía no has visto a Patri Zenner actuar.

El 31 de octubre de 2015 en Almería, España, se celebró “La noche en negro” con un programa de actividades en el que no podía faltar la magia.

Uno de estos espectáculos era el de Patri Zenner.

Vestida de brujita con su mochuelo Alba en el brazo, la acompañamos atravesando unas calles abarrotada de vampiros, brujas, zombies y demás seres que aprovechan la noche de Hallowen para mostrarse públicamente.

Por el camino, nos iba diciendo que su espectáculo era para hacerlo a píe de calle, pero que aquí lo tenía que hacer sobre un escenario, a la vez que Víctor Cerro nos contaba algunos detalles del acto.

Cuando empezaron a preparar el espectáculo nos apartamos para mezclarnos entre el público y dejarlos trabajar tranquilo.

Si durante la actuación de Víctor Cerro, era Patri la que quedaba en un segundo término, pendiente a todos, coordinando los movimientos de los ayudantes, en esta ocasión era él quién, desde “atrás” se encargaba de que todo estuviera en su sitio.

Patri realizó un fabuloso espectáculo para niños, que embrujó a los mayores, porque ella tiene el poder de una verdadera bruja, el poder de hacer que llegues a creer en ese mundo de fantasía de hadas que revolotean entre las flores, de hadas que se posan en sus manos y vuelan entre ellas, de hadas que se esconden tras las orejas de los niños que con sus inocentes miradas de asombro se emocionan al comprobar que la magia es mucho mejor que una “Play”, porque la magia ocurre ante tus ojos, la pueden tocar, ver y sentir.

Y eso fue lo que vieron los niños y eso fue lo que sentimos los mayores.

Patri se presentó con su triciclo, su lechuza Alba y su magia, porque ella emana magia en todos sus movimientos, en las sinceras expresiones de gozo cuando ocurre el milagro entre sus manos.

Una coreografía de movimientos estudiados y acompasados de una música que te hace volver a la niñez, y que te hace envidiar a esos niños que cuando la brujita pide un voluntario gritan:”¡yo, yo, a mí…!” porque tu también querrías ser un niño para poder levantar la mano mientras saltas, para que te elija y contemplar de cerca sus poderes.

Patri aprovecha el poder de su varita mágica, para que las pompas de jabón se multipliquen entre sus dedos, para que los globos no exploten, para que los pañuelos se anuden misteriosamente, y para que un hada que le acompaña no deje de revolotear ante la mirada atónica de niños y mayores.

Toda la parefernalia que acompaña a Patri tiene un motivo y toda ella es mágica, su vestimenta de brujita que no viaja en escoba sino en un triciclo que también es mágico, una lechuza real, que no solo es un elemento decorativo, sino que también es mágica.

Con los ojos tapados y de espalda al público, Alba, así se llama la lechuza, es capaz de transmitirle todo aquello que ve. Un acto de transmisión del pensamiento, en el que le ayuda Víctor Cerro sujetando al ave. Hay que decir que era una noche de Hallowen y no se lo pusieron nada fácil, ya que los objetos que se le presentaron a Alba no eran nada habituales, y se encontró con guadañas, sombreros de brujas, envoltorios de caramelos, caretas de monstruos, etc… pero que no supuso ningún obstáculo ni para Alba ni para Patri.

Todo un espectáculo para niños que asombró a los mayores.

Os dejamos un montaje en vídeo de aquella actuación.