Desde hace tiempo, los magos estamos despotricando (por no usar otro término), contra Valentino y otros magos enmascarados, que gracias a la cadena Fox, revelan secretos mágicos.

Creo que valen algunas consideraciones al respecto.

Dícese de la revelación de un secreto referido a la magia, cuando el público general, es informado en detalle de la explicación de los efectos mágicos, acerca de los cuales el espectador no ha pedido ser enseñado.

Desconozco si la definición que antecede aparece en algún diccionario, pero leí algo parecido hace tiempo, que plantea de manera inequívoca, cual es el nudo de la cuestión en lo concerniente a la revelación de secretos mágicos.

No es el mismo caso cuando una persona desea aprender, y por lo tanto compra un libro, o toma clases, que cuando se recibe la información, y más aún, en forma masiva sin haberla solicitado, con el único propósito de exponer unos de los puntos más relevantes de la magia: sus secretos.

Lo mas lógico debería ser que quien guste de la magia, disfrute concurriendo a un espectáculo, o mire un show por televisión.

Pero cual seria el objetivo de explicar el secreto, si el mismo público no lo ha solicitado, o luego no lo presentará.

Una comparación que vale en mi opinión sería: Para que aprender cada una de las notas de una melodía, si nos gusta oír música, no interpretarla.

Estimo que no bastan las declamaciones y quejas de los magos; las soluciones posibles deberían pasar por otro camino que trataré de exponer sobre final.

Hoy día con la televisión, internet, etc., la sensación es mucho más impactante por ser masiva su difusión, pero a los efectos de revelar los juegos, la actitud es la misma ya sea que se haya efectuado en el siglo XIX o en el XXI.

En el fondo la cuestión es idéntica.

En otras épocas, digamos en el siglo XIX o a principios del XX, con pensamientos más críticos y más cerrados (por parte de la comunidad mágica), quizás aunque no se develara totalmente el secreto, publicar alguna somera explicación era suficiente razón para crucificar a tal o cual mago.

El tema nos viene acompañando desde hace aproximadamente 230 años, y se conocen muchos antecedentes sobre el particular.

He escrito varias páginas sobre el tema que están esperando su turno en una publicación española.

Lo que sigue es solo un resumen.

Pinetti y Decremps

Uno de los primeros casos, fue la recordada disputa entre Pinetti y Decremps allá por 1784.

Nunca sabremos con certeza, cuales fueron las mefistofélicas razones de Decremps para publicar libros explicando los secretos de los efectos de Pinetti.

Pero lo cierto es que este hecho es una de las primeras pruebas de revelación de los secretos.

Se trataba de poner al descubierto las rutinas del italiano, más que publicar libros para conocimiento del público que estuviera interesado en el tema.

Siglo XIX

Durante el siglo XIX, muchos magos de primera línea, anunciaban en sus programas que explicarían tal o cual efecto.

La fuente de información son directamente los periódicos de las épocas mencionadas.

La duda es: explicaban realmente el secreto?; o era una propaganda, una herramienta de marketing para que acudiera mas espectadores a los espectáculos y la revelación nada tenia que ver con la verdadera?

Las ilusiones explicadas iban desde cartomagia a ilusiones como la Detención de la bala, la Cabina espiritista, y otras por el estilo.

Algunas importantes empresas comerciales, para aumentar las ventas de sus productos, acompañaban los mismos con explicaciones de juegos de magia.

Los sistemas eran originales e inteligentes bajo el punto de vista comercial, al punto que en algunos casos, debían comprarse varios artículos para llegar a la ansiada revelación. Las ventas aumentaban.

1900

Se hicieron oír muchas quejas por parte de los magos desde comienzos de siglo, debido a la difusión popular en revistas de orden general, y también en reconocidos periódicos.

Lo anterior obligó a los artistas de la época a inventar nuevos efectos o tratar de mejorar, o modificar los procedimientos antiguos.

Existen evidencias que Adelaide Herrmann, ya viuda, se quejaba con fundamento, ya que ciertos “Valentinos” de comienzos de 1900 revelaban secretos, con el ingrediente que lo hacían pocos días antes y en el mismo teatro, donde ella iba a actuar.

Algunos humoristas, realizaban actos de comedia que se basaban en la exposición del secreto de hacer desaparecer y aparecer un pañuelo.

No hace mucho tiempo en mi ciudad, he visto lo comentado en el párrafo anterior, en manos de un humorista y maestro de ceremonias.

El chino Ching Ling Foo, fue uno de los más perjudicados con este asunto.

León Herrmann, sobrino de Carl y Alexander, y compañero por algún tiempo de Adelaide, aportó también lo suyo.

Uno de los efectos más fuertes de León era la producción de bolas de billar, pero resultaba absurdo que destruyera tal misterio e ilusión, exhibiendo fotografías de sus manos explicando el secreto.

Y más absurdo aún, que tales imágenes fueran ubicadas en el hall de los teatros donde actuaba.

Ante las quejas de otros magos que realizaban el mismo juego, su respuesta era más que simple: “solo deseo que la gente observe los músculos de mis manos, y admire cuan difícil es manipular las bolas.”

Los circos también jugaban su papel: algunos clowns parodiaban a los magos revelando los secretos.

Un mago muy reconocido, llegó a organizar un concurso en un popular magazine (no mágico), ofreciendo premio a la mejor respuesta de la Mujer cortada en dos partes con una sierra.

Las contestaciones a aquella propuesta fueron numerosas y publicadas en aquel boletín.

Y aquí otro absurdo: muchas de ellas provenían de magos que criticaban severamente las revelaciones mágicas.

Mas cerca de nuestro tiempo – Los últimos años

Para no aburrir tanto con historia pasada, continúo con un tiempo más cercano al nuestro, tratando de refrescar la memoria de quienes tuvieron oportunidad de ver, oír o leer tales noticias.

En los años 90, el conocido mago Franz Harary, protagonizó el programa “How’d they do that” (“Como ellos hacen eso”).

Ante los reclamos de la comunidad mágica, sus respuestas fueron lamentables tanto en sus excusas, cuanto en sus explicaciones acerca de su participación en aquel programa.

Hubo varios más, pero para las nuevas generaciones, la leyenda continua y sigue la saga del mago enmascarado en sus variadas versiones.

Porque lo hacen?

Pregunta difícil de contestar, pero algunas opciones podrían ser:
por dinero, porque según los expositores – con una excusa un tanto infantil – desean que la magia se aggiorne, porque le hacen un bien (¿?) a la magia promoviendo su difusión, porque los productores estiman que el rating alcanzará altos índices en la audiencia, etc., etc., etc.

Podemos seguir mencionando, pero… vale la pena?

Lo cierto es, que muchas personas se han interesado en la práctica de la magia después de observar algunos de los programas mencionados.

Esto último debería considerarse como un punto positivo.

Final y conclusiones

Aquellos magos que tenemos en nuestra rutina algún efecto revelado por el enmascarado, destilamos un veneno difícil de digerir.

Pero realmente las explicaciones del encubierto se ciñen a la realidad?

Utiliza grúas, auto elevadores, enormes galpones que no se condicen con los reducidos escenarios de pubs, teatros o casas de fiestas donde trabajamos la mayoría de los magos, etc.

Será tan ingenua la gente para creer que para realizar una levitación sea necesario un equipo móvil con una palanca sólida de dos o tres metros de largo?; o para el efecto de aparecer y desaparecer detrás de una puerta el mago o sus ayudantes deban recorrer cerca de 20 o 30 metros por cada aparición?

Se parece esto último más a una carrera de olimpiadas que a un efecto de magia.

Cuando el tiempo transcurre, es probable que el público recuerde haber visto alguna vez un programa donde un enmascarado revelaba secretos, pero recordará la explicación?

El enmascarado no es creíble, por lo menos en mi opinión: el supuesto mago no hace nada, solo camina, gesticula y mueve sus manos, llama a las ayudantes y se cruza de brazos. La gente toma nota de esta actitud.

Porque perdemos tanta energía en quejas, y no la redireccionamos para enfocarnos en las posibles soluciones?

En primer lugar, creo que debemos cuidar nuestras presentaciones, para no ser nosotros mismos quien revelemos los secretos en nuestros espectáculos (que por cierto ocurren en muchas oportunidades).

Comento una anécdota que le ocurrió a un mago y que ha sido relatada en un magazine mágico.

Después de presentar la Metamorfosis en un crucero, un pasajero se le apersonó al artista diciendo que conocía el secreto porque lo había aprendido del mago enmascarado por la Fox.

La respuesta inteligente del mago fue la siguiente,
“Ya que Usted conoce el secreto le daré 1000 dólares si lo realiza. Caso contrario, deberá pagarme 100 dólares para una institución de bien público.”

Luego de los preparativos, la sesión fue presenciada por casi todo el pasaje del crucero.

Después de una hora de estar encerrado y encadenado, la persona rogó que abrieran el baúl y lo sacaran de allí.

En el cocktail que se realizó a continuación, nuestro personaje debió entregar los 100 dólares en juego.

Una reflexión final: porque no pensamos mas profundamente, tratando de encontrar caminos a través de los cuales podamos transitar y presentar nuestras rutinas, y que tengamos respuestas cuando oigamos la frase “ese truco lo conozco, lo enseñaron por la tele”.

Aunque mi especialidad no es el mentalismo, estoy en condiciones de afirmar que en un futuro, aparecerá algún otro ya sea enmascarado o no, que exponga mas secretos.

El tema queda abierto, cada cual sacará su propia conclusión al respecto.

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