Fotografía de Boians Cho Joo Young.-  Stock photo

Fotografía de Boians Cho Joo Young.-
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Soy un paria de la magia, lo reconozco, soy zurdo y hago las manipulaciones como me salen de la punta de los dedos, lo cual exaspera a algunos de mis compañeros de andanzas.

Ellos no entienden el concepto: ¡Somos magos y por lo tanto no tenemos reglas!

Me critican cuando hago un “fuera de este mundo” porque D. Juan Tamariz no lo hace así, y gritan como el endemoniado monje del medievo que ha contemplado antes sus ojos a un infame hereje y a toda costa deben de mostrarle la “verdad verdadera

Me critican cuando hago un “triunfo“, porque “El Profesor” no lo hacía así, y la indignación les invade porque mancillo sus inmutables creencias sobre la “inmutabilidad” de las cosas.

“¿Donde has aprendido magia para hacer una técnica tan antigua como el salto?” desprecian como el entendido en arte desprecia un Kandinsky porque lo ha confundido con un dibujo de su sobrino de cinco años.

Mi respuesta es siempre la misma: “Soy mago, no tengo reglas

Si quisiera hacer el “fuera de este mundo” de Tamariz lo haría, pero yo solo quería hacer un juego en que el espectador, “inconscientemente”, ordene las cartas por color.

Y este es el problema que tenemos muchos magos, metámonos todos y sálvese el que pueda, no hacemos trucos, hacemos “el truco de fulanito“.

¿Cuantas veces hemos estado en una reunión de colegas y tras terminar un efecto nos preguntan que de quién es?

¿Por qué todos esperan que hagas un truco de alguien?

¡Porque lo que ven es, siguiendo con el ejemplo, un “fuera de este mundo” no un truco! y si “uno de los grandes” lo hace de una manera, hacerlo de otra es blasfemia,

“¿Quién eres tú? ¡Un simple aficionado para intentar cambiar lo que un maestro hace!”, escuché que le decía un “viejo del lugar” a un “joven recién llegado” en una reunión de magos, simplemente por hacer un “deslizamiento lateral” que ninguno percibimos.

Como dije al principio soy zurdo, y soy autodidacta, cuando era un niño leía libros de trucos pero no llegaba a entenderlos, me liaba con la mano derecha y la mano izquierda, con el dedo índice y el dedo anular, ….

Por lo que no voy a decir que ideé mis propias técnicas sino que las adapte por no ser diestro o simplemente por no entenderlas, y casi con toda seguridad alguien, en mi misma situación, las ha adaptado igual que yo e incluso antes que yo.

En cierta ocasión, uno de estos “cuadriculados de la magia“, a los que adoro y soporto como compañeros, me dijo, que el Mercury que había tenido que hacer estaba mal realizado, cuando le pregunté el motivo, y especialmente si me había visto realizarlo, me dijo que no, no lo había visto, pero que después de ver el resultado, había intuido que lo había hecho, pero con la mano contraria, y por ese motivo estaba mal.

¡Un argumento demoledor! estaba mal porque lo hice con la mano contraria, no porque se me hubiera visto.

Si el arte de la magia ha avanzado con grandes artistas, es porque las estrellas no se limitan a repetir lo que otros, antes que él, han realizado.

Si el arte de la magia, cada vez, tiene mejores y más magos que destacan de lo “vulgar”, es porque piensan lo que quieren conseguir y después buscan como llegar a ello, sin importarle como otros hayan podido llegar a la misma conclusión.

Si el arte de la magia se enriquece cada vez más, es porque, los mejores, cogen las mejores cosas de cada uno de los mejores que han existido o que existen, y al final , lo mejor de todo solo puede ser, precisamente eso, lo mejor.

Por favor, ¡los “carpetovetónicos inmovilistas” no os retiréis nunca!

Seguid criticando y queriendo mostrar “la luz” a los “irreverentes apostatas” que mancillan este arte con sus “locuras” seguramente de alguno de estos “inmaduros“, que no se resigna a ser “engullido por las ordas de académicos“, saldrá el próximo Dai Vernon, Tamariz,…

Porque no hay nada más bonito, y que me guste más, que ser un mago, y no tener reglas.