Victor_Cerro_magia_extrema_3

Víctor Cerro nació en Plasencia, España, el 17 de enero de 1977. Desde 1995 se dedica profesionalmente a la magia. Tiene en su haber dos record, el primero por haber permanecido más de dos horas y media dentro de un bloque de hielo, y el segundo por aguantar 20 minutos dentro de un horno encendido.

El 31 de octubre, la ciudad de Almería, España, programó “La noche en negro” con motivo de la celebración de Hallowen.

Dentro de las actividades que organizaron estaba programada la actuación de Victor Cerro y la de Patri Zenner

En principio la de Víctor estaba programada para las 21.15 y la de Patri para las 21.30 en dos lugares distintos de la ciudad, por lo que a pesar de que seamos magos, el día que explicaron la bilocación falté a clase y no se me da “muy bien”.

Gracias el GPS para localizar un parking, y los almerienses que demostraron una extremada amabilidad para indicarnos como llegar a la Puerta de Purchena, en donde actuaría Víctor, conseguimos hacerlo sin problema. Ya se habían congregado un gran número de personas, lo cual no fue problema para ponernos en una situación privilegiada para ver y poder grabar el espectáculo.

Para el público en general Víctor solo dio una “actuación”, para nosotros fueron dos:

La primera, mucho antes de empezar, cuando se le podía ver por toda la zona acotada, comprobando el material y dando instrucciones a su equipo que demostraron una perfecta coordinación, cada uno sabía lo que tenía que hacer y en que momento hacerlo. Parte de todo este “movimiento” podréis verlo en el vídeo que grabamos.

La segunda, fue la actuación propiamente dicha, en la que Víctor realiza un acto, que por los comentarios que pude escuchar a mi alrededor, y por las caras de expectación que pude contemplar, intrigó y tuvo a todo el mundo pendiente de lo que le pudiera ocurrir a ese “loco” que con los ojos vendados andaba sobre una sinuosa línea dibujada por un espectador, y en la que, en lugares desconocidos para él, habían colocado minas antipersonas, que con un solo roce soltarían una escandalosa llamarada de fuego, cuando terminó hizo saltar todas las minas que provocaron espectaculares llamaradas.

Por otro lado, los días previos, la prensa había publicado el reto que el mago hacía a todos los almerienses, se dejaría atar con una cuerda de más de 60 metros, y se cronometraría el tiempo que habían tardado en hacerlo, y si no conseguía soltarse antes de lo que habían tardado en atarlo daría 1.000 Euros de premio. Entre los voluntarios para ganar la recompensa se encontraba una marinero que realizó toda una exhibición de nudos. Al lado mía escuché a un grupo de personas, que deberían de entender de nudos, y que comentaban: “¡Mira ahora está haciéndole un nudo “tal”… y ahora el “nosequé”!… ¡Este tío va a perder los 1.000 euros, es imposible que se desate! ” Atarlo les llevó algo más de cuatro minutos, y a pesar de la predicción del espectador que estaba a mi lado, Víctor apenas utilizó 30 segundos para soltar toda aquella maraña de cuerda en el suelo.

El número estrella fue “El ángel de la muerte”, título bien merecido. Todo el mundo se preguntaba que era aquel extraño artefacto que colgaba de una grúa, y en este momento del espectáculo la gente pudo averiguarlo.

Varios espectadores le pusieron una camisa de fuerza, que previamente había sido comprobada, por el público, y Patri le ayudó a tumbarse en el suelo y engancharle las piernas a aquella cosa, a una orden suya, prendieron fuego a una cuerda que sujetaba una especie de alas llenas de cuchillas, y a otra orden, elevaron, cabeza abajo, al “suicida” a varios metros del suelo.

Víctor tenía que quitarse la camisa de fuerza, soltar las cadenas que agarraban sus piernas, y dejarse caer al suelo, antes de que la cuerda terminara de quemarse y dejara libres aquellas dos “alas” que se cerrarían destrozando a quién pudieran pillar en medio, y en medio solo había una persona, y esta era Víctor Cerro.

Un gran espectáculo, digno de ver.

Cuando el público se estaba dispersando, nos acercamos a la valla de seguridad y desde allí llamamos a Víctor, que tras presentarnos, rompió uno de los cordones para que pudiéramos pasar.

Desde hace años, el único contacto que habíamos mantenido Víctor y yo había sido a través de internet, nunca nos habíamos visto en persona, por lo que, mi mujer y yo, nos sentimos muy alagados con la atención que nos prestó.

Pero había poco tiempo, ya que la organización, al final, había retrasado la hora de la actuación de Patri, y tras presentárnosla, nos invitó a que les acompañáramos hasta la plaza en la que actuaría, lo cual permitió que pudiéramos seguir hablar por el camino.

Junto a este artículo os ofrecemos fragmentos del vídeo que grabamos esa noche.

Lamentablemente, cuando al día siguiente comprobé la grabación, la cámara no estaba configurada para alta calidad, por lo que esto, añadido a la falta de luz, y al empleo del zoom en algunas ocasiones, la calidad no es muy buena, cosa que hemos intentado “disimular” con el montaje que se ha realizado.

Esperamos que os guste.