Crédito imagen:  hywards. Stock photo

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Estoy cansado de escuchar decir que «la magia engaña a la gente«. Estoy totalmente en desacuerdo con ello y voy a explicar el motivo.

La gran diferencia es que la magia no engaña a la gente, solo engaña al cerebro, y esto es una gran diferencia.

Cada número de magia se basa en un principio fundamental: realizar un hazaña que no concuerda con nuestra experiencia, es decir, cuando el mago hace levitar a una persona, esto va en contra de la lógica con la que hemos impregnado nuestro cerebro a través de la observación de las leyes físicas que nos rodean, la investigación, y los hechos científicamente probados.

Cuando vemos un pájaro volando no nos parece extraño, ya que se ha demostrado que es posible, y tiene una explicación lógica, pero el hecho de que una persona levite es mágico porque nunca se ha demostrado científicamente que la levitación humana sea posible y algo controlable.

Nuestros cerebros están programados para aceptar todo lo que se ve como natural y posible de explicar por la lógica, por lo que cuando sucede un evento «extraño»; como en el caso de la magia, entra en conflicto e intenta buscar una solución natural, y al no hacerlo solo lo acepta como magia, pero esto no quiere decir, ni se debe de confundir, con sea algo paranormal o relacionado con poderes sobrenaturales, ya que esto último solo se basa en el fraude, como ya explicaré en otro artículo,

Los magos estudiamos cual es la mejor manera de engañar a nuestro cerebro de manera que busque el secreto mágico donde realmente no está.

Este engaño es lo que provoca que algunas personas  se sienten ofendidos o menospreciados, ya que consideran que los estamos dejando por tontos, y no entienden que la magia es solo un entretenimiento puramente científico y artístico, una combinación perfecta de la que disfrutan aquellas personas que se dejan llevar por la broma sorprendente, que busca la magia, descartando la lógica del mundo real por un momento.

Este es nuestro deseo y nuestro secreto: ser capaz de hacer lo imposible.
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