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Mister Velle

Mr. Velle era un prestidigitador de origen húngaro que actuaba junto a su esposa Madame Velle.

Las referencias encontradas no le dejan en muy buen lugar, sin embargo, parece ser que era un hábil manipulador, y que en muchas ocasiones trabajaba muy cercano al público sin que fueran capaces de descubrir dichas manipulaciones.

El prestidigitador Mr. Velle está causando la admiración de los valencianos con sus sorprendentes escamoteos.1)

Se sabe “que hacía ejercicios de física, química, electricidad y magnetismo2)

Estuvo actuando por España a finales de 1800, no siempre con buen éxito:

“La luz hizo el fiasco y como las de las farolas a la veneciana y las demás luces que en la plaza habían eran insuficientes para iluminar el local, éste era demasiado oscuro. No es de extrañar, pues, que la concurrencia se espantara y manifestara ruidosamente su disgusto. Mr. Velle, en una hoja que ha publicado, y que voy a reproducir, consigna que el viento fue la causa principal de que la iluminación no luciera y que algunas personas rompieran, aunque no intencionadamente, cuatro tubos de la comunicación eléctrica. Y, por este motivo, perdió todo su efecto. Añade que el viento rompió también la tela de los cuadros disolventes por lo que no pudieron exhibirse todos los que había preparado. Que la llegada a última hora de la mayor parte del público creó una gran confusión en la puerta y en los despachos, razón por la que muchas personas entraron sin billete y, por tanto, sin número para la rifa; y que, por el contrario, otros compraron su billete sin recibir el número.” 3)

El diario de Barcelona relata otro incidente en esta ciudad, cuando llegó se anunció con el siguiente cartel:

“Nota interesante. En esta función hará, Mr. Velle un juego tan particular, que desde luego, se compromete a premiar con la cantidad de cuatro mil reales a la persona de la respetable concurrencia, o a cualquier prestidigitador de los que se puedan encontrar en esta capital, que adivine la manera con que Mr. Velle ejecuta dicho juego especial, el cual será anunciado oportunamente por Mr. Velle en la misma representación.” que se llevó a cabo en el Teatro Pincipal.

Llegado el día del espectáculo el teatro estaba completamente lleno, en un momento dado realizó el juego con el que se comprometía a dar cuatro mil reales si alguien del público era capaz de hacerlo. Un señor se levantó y dijo que era capaz de repetirlo. Hay que decir que aquel espectador no era otro que el ilusionista español Canonge.

Mr. Velle le contestó que aún no había terminado lo que estaba haciendo, lo cual sentó mal al público que comenzó a realizar ruido y el espectáculo tuvo que ser interrumpido por la autoridad que se reunió tanto con Velle como con Canonge.

El artículo no dice que ocurrió en aquella reunión, pero si que se reanudó el acto, solo que con otro juego diferente, cuando Mr- Velle terminó, nuevamente, Canonge se levantó y gritó: “Pido la palabra. Ese juego lo hago yo y cuatro más que no podrá, explicar el Sr Velle.”

Aunque el articulista censura la actitud de Canonge, termina defendiéndolo, dado que fue el propio Velle el que lanzó el reto.

Al final la cosa no acabó bien recibiendo Mr. Velle una gran cantidad de silbidos. 4)

En otra ocasión, no pudo realizar una función para los pobres de la localidad de Tarragona, España, y entregó 2.000 reales a un periódico para que hicieran una donación en su nombre.

No hay referencia alguna sobre los juegos que realizaba, salvo uno realizado con una botella de cristal:

Presentó una botella lisa de cristal de las que se usan para agua; hizo que se le entregaran cuatro napoleones marcados por cuatro espectadores; coloco la botella en un velador y, a su lado, y solo para hacer papel, una pequeña batería eléctrica. Hizo como que la ponía en movimiento, figurando quemarse varias veces,y anunció al público que aquellos cuatro napoleones mayores que el diámetro del cuello de la botella, debían tener entrada al fondo de ella, a beneficio de un secreto de física. Se contentó con escamotear los napoleones entregados, introduciendo otros más pequeños, y en lugar de entregar la botella a los dueños de los napoleones marcados para que, rompiéndola ellos, se cercioraran de que eran ciertamente los suyos llegados a aquel sitio por un procedimiento físico, la rompió él mismo en la escena, escamoteó los malos sustituyéndolos con los buenos, que casualmente estaban aun calentitos, y los devolvió al público, que, en cambio, le soltó la más horrenda grita, que registran los nefastos teatrales. 5)

1)
La Correspondencia de España : diario universal de noticias - 1864
2)
“Crónicas del tiempo de Isabel II” - Carlos Cambronero
3)
“Estudios extremeños. Revista histórica, literaria y artística” - Año 2001 - Departamento de publicaciones de la excelentísima Diputación de Badajoz - Artículo: “Teatro, parateatro y prensa en el Badajoz del siglo XIX” - Autores: Ángel Suárez Muñoz y Sergio Suárez Ramírez.
4) , 5)
Diario de Barcelona
mister_velle.txt · Última modificación: 2019/09/29 16:09 por plewaynar